Leido en "La senda de los libros" (blog recomendable), sobre "díme qué libro lees en el metro y te diré quien eres":
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"Una de mis aficiones subterráneas, además de leer cuando viajo en metro, es la de fijarme en los libros que leen los demás viajeros. No puedo evitarlo, y quizá rompo con ello alguna regla no escrita de indiscreción excesiva, pero como un imán mis ojos son atraídos por cualquier objeto con páginas..."
Conclusiones:
* Chico joven informal con mochila pero arreglado, normalmente sin gafas, poco peinado o despeinado a secas, soltero pero con relaciones ocasionales, un pendiente en una oreja: Grimpow, de Rafael Ábalos.
* Mujer entre los treinta y los cuarenta, reloj en la muñeca, aspecto moderno y un punto seductor, lleva el “20 minutos” bajo el brazo y no siempre va con libro, levanta nerviosamente los ojos de la página y se fija en cualquiera que pasa por su lado o roza su pierna: Pasiones romanas, de Mª de la Pau Janer.
* Chica que va por los veinticinco, camiseta Desigual y pantalón Bershka y bolso al hombro, se sienta correctamente (la espalda recta), nunca dice “perdón” cuando se levanta pero se abre paso con mucha discreción, pasa desapercibida como lectora aunque no como chica: Los aires difíciles, de Almudena Grandes.
* Hombre o mujer indistintamente de mediana edad, tiene trabajo bien remunerado por su aspecto, a veces lleva auriculares con bossa nova, nunca viaja sin “El País” (se compra de lunes a miércoles todos los discos de Mozart) y mira mal a los que hacen gestos ostentosos o gritan, jamás votará a un partido de derechas: un libro de Anagrama los días pares, uno de Tusquets los impares.
Leer completo en La senda de los libros
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En la imagen, lectores en el metro