En Madrid uno de los lugares favoritos de los libros antiguos es la Cuesta Moyano, calle arbolada al aire libre cerca de Atocha. Lo forman un conjunto de librerías de viejo en casetas de madera, que por remodelaciones urbanísticas han sido desplazadas hasta el Paseo del Prado. Allí ya llevan un año provisionalmente...

Y por lo visto a algunos libreros les va mejor aquí que allí. Para Gonzalo García, de la caseta 23, «la cuesta de Moyano significa el olvido y la miseria. Aquí, en el Paseo del Prado, tenemos más ventas, más compras y más vida».

Cuando terminen las obras, en primavera, las casetas volveran a su sitio original que el Ayuntamiento planea peatonalizar. Una decisión a la que no se niegan los libreros, siempre que mantengan sus puestos pegados a la verja del Botánico, donde se sienten más seguros, y no en grupos de dos o tres, como pretende el Consistorio, en medio de una calle que por las mañanas aparece, dicen, llena de botellas y jeringuillas.