La fiebre de las primeras ediciones

Me encuentro un artículo de Juan Bonilla, escritor y bibliófilo, en el que cuenta sus aventuras de buscador de libros en 1ª edición por librerías del mundo. Recomiendo su lectura completa.
Entre otras cosas, dice:
"No importa que no compremos nada: mirar es un placer constante para el que padece la fiebre de las primeras ediciones. Tocar primeras ediciones que uno nunca había visto antes sino en fotografía. El 'Paterson' de William Carlos Williams, la antología de poemas de Marianne Moore que hizo para Faber T. S. Eliot, el primer libro de Auden editado por su amigo Stephen Spender, los 18 poemas inaugurales de Dylan Thomas, la primera edición, publicada a expensas del autor, de 'El Amante de Lady Chaterley' de D. H. Lawrence. Todos están tras el cristal. Luego hay un pasillo donde se alojan los libros que valen menos de 100 libras, aquellos que sí permiten que se les toque. La mayoría cuestan 99 libras, y ahí está todo Lawrence Durrell, y muchos libros de Eliot, y otros muchos de Aden publicados por Faber, quizá el editor más exquisito del siglo XX, y ¿cómo que no podríamos conseguir una buena pieza a precio razonable? Me esperaba en la B de Barnes la primera edición con carátula de 'Nightwood' de Djuna Barnes, 1936, publicada por Faber, una de las más hermosas, intensas, poéticas narraciones del siglo XX. La leí hace veinte años -cada vez empiezo más frases así-, y quedé sobrecogido a pesar de que no entendía nada: era una historia de pasión desbordada entre mujeres matizada constantemente por la intervención de un charlatán que se hacía llamar Doctor y que soltaba larguísimos monólogos trufados de aforismos memorables, de imágenes rompedoras. La protagonista, enamorada de una joven a la que acoge después de que ésta haya huido de su marido y del hijo que le ha dado sin querer dárselo, entrará en una especie de laberinto mental de desasosiego y extrañeza cuando esa joven también huya de ella. No resulta complicado reconocer en la protagonista a la propia Barnes, enamorada hasta la insensatez de la escultora Telma Word. Tras esa relación Barnes eligió un método bastante sabio de destruirse: se encerró en un apartamento en el Village de Manhattan y se dedicó a mirar por la ventana, a hablar por teléfono y a beber."
Y más... (en Sur Digital)

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En la imagen de arriba: Foto de bibliovértigo (¿o suicidio de bibliófilo?) que acompaña al artículo.
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En la de abajo: el escritor y sus primeras ediciones.

ladymacbeth dijo
Yo padezco de esa fiebre y no se como curarme, jaja! Tengo la manía de buscar primeras ediciones de la novela de Emily Brontë, (de su única novela) Cumbres Borrascosas, no se decirte cuantas tengo. Aunque lo cierto es, que cuando se me cruza algún otro libro en el camino tampoco me lo pienso, ya sea una primera edición o no. Desde que descubrí tu blog, te sigo muy de cerca leyendo todo lo que publicas. Me gusta. Saludos
9 Enero 2006 | 11:43 PM